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Sergio Massa: “Voy a ser el presidente de la seguridad y la educación”.

El diputado renovador promete resolver el cepo en 100 días y la inflación en cuatro años
Por Marcelo Veneranda | LA NACION

“Con Malena no vamos a vivir en Olivos. Vamos a seguir acá, porque lo peor que le puede pasar a un presidente es aislarse”, dice Sergio Massa , desde el quincho de su casa en Tigre. Con la misma naturalidad enumerará luego, casi de memoria, las medidas que pretende ejecutar dentro de un año, cuando -y se anima a decirlo por primera vez en público- se convierta en “el presidente de la seguridad y la educación”.
“Tenemos el único equipo económico preparado en combate”, resaltará para sumar solidez a sus propuestas, que una y otra vez desembocarán en un mismo destino: atraer inversiones y volver a integrar el país al mundo. De posibles aliados o rivales no dará nombres, por más que se insista. “La gente después va a acomodar todo”, dirá.
-¿Cómo imagina el país dentro de un año?
-Me imagino un país con una inflación tan alta como la actual, con una agenda de la inseguridad irresuelta, con algunas pérdidas más de puestos de trabajo y con más problemas en el mundo de las pymes, por la inflación y la presión tributaria.
-¿Qué debería cambiar?
-La Argentina debe volver a ser parte de los mercados porque necesita inversión en el sector de hidrocarburos, minero, de comunicaciones, de vivienda y de infraestructura, donde hay un alto nivel de atraso. La falta de inversión genera inelasticidad en la oferta de bienes (y eso influye en la inflación) y la imposibilidad de aumentar puestos de trabajo.
-¿Dónde se ve de acá a un año?
-Me veo construyendo un espacio plural, apostando a que la Argentina de 2016 sea la del abrazo, del diálogo y de construcción de políticas de Estado. Me meo devolviendo los sueños y la esperanza a muchos argentinos que hoy sienten que este país no tiene futuro.
-¿Se ve como presidente?
-Voy a ser el presidente de la seguridad y la educación.
-¿Cuánto tiempo del día pasa imaginando ese escenario?
-Salvo los momentos de intimidad familiar, me consume gran parte del día, en reuniones con los equipos económicos, agropecuarios, de seguridad y lucha contra el narcotráfico, de las relaciones internacionales: la Argentina tiene que transformar cada una de sus embajadas en una oficina comercial de venta de productos argentinos.
-¿Cuáles serían sus tres primeras medidas de gobierno?
-Crear un Ministerio de Energía, un Ministerio de Seguridad con un Consejo de Seguridad dependiendo directamente del presidente y presentar un paquete de 20 medidas económicas, que van de la derogación de la ley de abastecimiento a la presentación de un programa para levantar el cepo y volver a un mercado único libre de cambios en 100 días. También, la constitución de una agencia de inversiones conectada a la Cancillería, que permita tener rápidamente un programa de inversiones en los sectores que más posibilidades tienen. Además, la constitución del Consejo Económico y Social, pero con metas del Estado, del sector privado y del mundo del trabajo, para bajar la inflación, subir el empleo, proteger el poder adquisitivo del salario y aumentar la inversión.
-Lo recita de memoria.
-Está escrito por un equipo económico que, sin dudas, es el más sólido de la Argentina. Y los mismos que dicen cómo levantar el cepo son los que levantaron el corralito. Tenemos el único equipo económico preparado en combate.
-¿En cuánto tiempo bajaría la inflación?
-Tenemos un programa para bajar la inflación a 5 puntos en cuatro años, con una escalera descendente que nos lleve a 20 puntos en el primer año, a 12 en el segundo y a 8 en el tercero. Eso lo vamos a anclar en una política que es central: crédito para que un millón de familias puedan tener su primera casa, con una tasa asegurada con las reservas del Banco Central. Esa masividad va a ser un tractor fenomenal en términos de mercado interno y de generación de empleo.
-¿Va a ajustar el gasto público?
-El Estado debe ordenar su gasto. No es posible que el entretiempo del Fútbol para Todos sea un festival de publicidad o que la calle sea un festival de publicidad.
-Eso parece simbólico.
-Son miles de millones de pesos. Igual, lo simbólico influye y mucho, porque genera conducta. De todos modos, el gran secreto de la economía argentina es resolver su matriz energética. La Argentina tira por la borda hoy todo el esfuerzo exportador del campo en las importaciones de energía. El próximo presidente tiene que ser ministro de Energía, ministro de Seguridad y ministro de Educación. Son las tres cosas más importantes, porque eso te permite que la gente viva tranquila, resolver la matriz económica de la Argentina y construir capital humano para el futuro.
-¿Cuál es la “pesada herencia” para el próximo gobierno?
-Hay dos grandes deudas de la democracia. Cambió todo en los últimos 30 años, pero la Argentina no cambió la forma de votar y el sistema tributario, que es regresivo y concentrado: limita el desarrollo federal concentrando todo en el Estado central y genera un nivel de presión que pone límite al desarrollo económico. Por eso es importante bajar la presión impositiva a la pymes y sacarle la pata de encima al productor rural.
-¿Cuál es la herencia a cuidar?
-La Asignación Universal por Hijo, que hay que cuidar, pero fijar por ley. Hay que potenciar el Ministerio de Ciencia y Tecnología y el sistema público de jubilaciones. Hay que cuidar el rol internacional de la Argentina en materia de desarrollo nuclear y derechos humanos. También a un Estado que equilibre fuerzas para evitar desigualdades.
-¿Puede haber una gran interna de la oposición?
-Es muy temprano evaluar escenarios electorales. Ahora tenemos que contarle a la gente qué país queremos construir. Después la gente va a acomodar todo. ¿Te hubieses imaginado el año pasado que Macri nos iba a apoyar en la provincia?
-¿Con quién se ve compitiendo en las elecciones?
-La elección va a ser el pasado contra el futuro. No pongo nombres.
-¿Ya tiene candidato a vice?
-Lo tengo en el corazón y en la cabeza. Son tres alternativas. Por lo que pasó en estos cuatro años, el vice necesita tener mucha legitimidad.
-¿Qué pasaría si a un funcionario suyo lo procesara la Justicia?
-Afuera. Un funcionario procesado es un funcionario que se va

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